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domingo, 15 de octubre de 2017

COMPETENCIA





Un domingo, a última hora de la tarde, con toda la familia en casa cerrando la semana y preparando la entrante. De forma casual, surgen tres necesidades procedentes de diferentes miembros de la familia, que pueden verse en la imagen que acompaña esta entrada. Mi hija se está fabricando un jersey de punto y se ha quedado sin lana de uno de los colores que estaba utilizando, que por más señas había comprado fuera de España durante un viaje. Por otro lado, revisando y cargando las baterías de una cámara de fotos me doy cuenta que una de las dos que tenemos está fuera de uso, no carga, por lo que surge la necesidad de adquirir una nueva.

Ya de paso, este asunto de las baterías en casa empieza a ser preocupante pues empiezan a acumularse unas cuantas de múltiples aparatos ─teléfonos, cámaras, relojes y otros aparatos diversos─ y se oye de vez en cuando la ocurrencia de accidentes por explosiones o por corrosiones. Con ello es una buena idea disponer de sobres o bolsas ignífugas donde tenerlas recogidas mientras no las estemos usando.

Tres necesidades surgidas a última hora de la tarde de un domingo. En otros tiempos o bien  no se tendrían estas necesidades o se irían solucionando poco a poco en los días siguientes mediante las oportunas visitas a los comercios correspondientes. Pero estamos en la era de internet y uno no se resiste a echar un vistazo al mercado a través de la pantalla del ordenador para ir estudiando el asunto.

En cuanto a la lana para tricotar de mi hija, tenía claro que la compra tendría que ser a través de internet pues la marca y el color iban a ser muy difícil de encontrar en una tienda física. La localicé en la página web de la marca y comprobé que era posible pedirla a través de internet y mediante envío internacional, eso sí, previo pago de una pasta por el coste producto y otra adicional por el envío mediante courier desde los estados apretados esos.

Al tema del sobre ignífugo era la primera vez en mi vida que me enfrentaba y como no puede ser de otra manera hay diferentes empresas que lo comercializan, en diferentes tamaños y con diferentes capacidades de soportar altas temperaturas. Algunas de ellas admitían la compra a través de internet y otras indicaban en sus páginas web en que comercios podían adquirirse sus productos.

El asunto de la batería ya era un pelín más complicado, porque la cámara de fotos es antigua, bastante antigua, y los repuestos o bien son de la marca y por ello alcanzan precios prohibitivos o son generalistas; la mejor manera que yo conozco que comprar baterías compatibles de cualquier tipo es EBAY, el conocido sistema de compras por internet que pone en contacto y de forma directa al comprador con tiendas y particulares de todo el mundo. La batería que buscaba estaba disponible en varias marcas y a muy variados precios en numerosos sitios de eBAY.

Tras estas indagaciones, siempre está la bala de la recámara: Amazon. Es difícil resistirse a echar un vistazo y así lo hice, con la sorpresa de que los tres productos estaban disponibles en la plataforma, a precios correctos e incluso ligeramente mejores que los vistos y sobre todo con las facilidades que presenta esta plataforma en el asunto del envío, con diferentes modalidades a las que te puedes ajustar. Una de ellas es el envío a lista de correo a una oficina física de Correos. Cuando el paquete está disponible te remiten un correo electrónico procedente de Amazon y un SMS de la oficina de Correos para que pases a recogerlo cuando te venga bien, nada de estar secuestrado en casa esperando que llegue el repartidor.

Siempre me queda la cosa del asunto de como liquida los impuestos de Amazon y de cómo se está haciendo con el negocio de una forma descomunal, pero la alternativa de andar pidiendo las cosas que necesitaba en tres sitios diferentes, con diferentes sistemas de pago y envío me hizo optar por la parte práctica y realizar el pedido.

Como decimos, era un domingo por la tarde. A las nueve de la  mañana del martes siguiente, menos de dos días, estaba recogiendo el paquete con los tres productos en la oficina de Correos. Todo perfecto, todo rápido y todo fácil. Es muy difícil resistirse a esta nueva forma de comprar cosas, cuando hay unas garantías y unas formas de funcionar que se adaptan plenamente al cliente y satisfacen sus necesidades.

domingo, 8 de octubre de 2017

LOCALIZADOS



Por mucha atención que pongamos, por muy cuidadosos que seamos, al final acabamos siendo cazados: tarde o temprano responderemos que SÍ ─o dejaremos de responder que NO─ en una de las muchas interacciones que tenemos con las aplicaciones que utilizamos en nuestros ordenadores o teléfonos inteligentes. Es cuestión de tiempo. Y además, por mucho que nos creamos que vamos a ser obedecidos cuando indicamos SÍ o NO a alguna pregunta u opción, mucho me temo que seremos escuchados en apariencia, solo en apariencia, y en la rebotica seguirán haciendo lo que les venga en gana. Si utilizamos recursos informáticos… estamos perdidos.

Claro que siempre podemos considerar estas intromisiones en nuestra esfera privada como un bien. Como dice mi buen amigo Miguel Ángel, «Los que no hacemos nada malo, ¿que más nos da?» El problema, siempre es eso, no es que los datos estén ahí, sino el uso que se haga de ellos, por parte de quién se haga y la finalidad que se pretenda. Estamos hartos de ver como la ficción supera a la realidad en series de televisión y películas, donde se manipulan datos informáticos de forma tendenciosa, incluso por parte de quienes nos deben de defender, para lograr fines que muchas veces se nos escapan. ¿Ocurre esto en la realidad? No lo sé, pero puede ocurrir, es muy fácil y no hacen falta tantos conocimientos. Por no ir más lejos, en esta semana, numerosos datos personales de millones de catalanes, y españoles por ahora, han quedado expuestos (casi) libremente con motivos que en estos momentos no hace falta mencionar pero que en una entrada de un blog se deben especificar porque pueden ser leídos dentro de mucho tiempo: el «referéndum, convocatoria o lo que haya sido» de independencia unilateral del uno de octubre de 2017 instado por la Generalitad de Cataluña.

Intento ser cuidadoso, muchas veces hasta pacato, con los recursos y aplicaciones que utilizo en mis dispositivos electrónicos por lo que reviso al inicio de su utilización y cada vez que se produce una actualización los permisos y requerimientos necesarios. No podemos olvidar que cuando una cosa es gratis solo lo parece, el precio eres tú y más concretamente tus datos que pasan a engrosar bases ingentes en las nubes informáticas con posibilidades de utilización que ni siquiera hoy en día se conocen, pero que acabaran apareciendo algún día y nos sorprenderán. El que un determinado día del pasado mes de septiembre alguien haya estado dentro, no pasado por la puerta, del Museo Romántico en la calle San Mateo de Madrid, a qué hora, durante cuánto tiempo, etc. etc. es una información que puede ser valiosa según el uso que se la dé. Esto es un ejemplo, pero pongamos en su lugar un banco, un supermercado, un restaurante o cualquier otro establecimiento público o privado.

Esta semana he recibido un correo sorpresivo. Venía de Google, como no podía ser de otra manera, y era el primero de ese tipo que recibía. En un pretendido servicio de ayuda por su parte, muchas gracias, me dice que me envía el resumen de septiembre y me indica las ciudades que he visitado ─haciendo mención a las nuevas según sus datos─, los establecimientos en los que he estado, el número de kilómetros que he recorrido a pie en el mes, cuanto tiempo he pasado en un vehículo… Al final, no deja de ser gracioso, me indica que me quedan 332.489 kilómetros que recorrer para llegar a la luna.

El lector estará de acuerdo conmigo, en «dos» palabras, que es «im» y «presionante», como ya dijo aquel creo que era un torero famoso. Menos mal que apago el teléfono todas las noches y lo enciendo de nuevo por las mañanas, que si no me diría a qué hora me acuesto, cuanto duermo  y otras cosas más íntimas en las que  no quiero entrar. Y además, sigue siendo gratis, me facilita un enlace ─EXPLORA TU CRONOLOGÍA─ para que pueda entrar a ver mi histórico, donde puedo encontrar que un determinado día de mayo de 2017 estuve degustando con mis colegas garbanceros un espectacular cocido madrileño en casa Jacinto de Madrid, donde entré a las 1:37 pm y salí a las 4:32 pm. No dice cuando me costó pero seguro que sabe quiénes eran, sino todos mis acompañantes, bastantes de ellos. Espero que ninguno de ellos sea un «mal» chico en sus ratos libres y se me relacione con él. No se puede dejar de reconocer que esto es mágico, maravilloso, casi sobrenatural.

Yo pensaba que tenía desconectada esta función en mi teléfono inteligente, pero por lo que se ve no era así. Buscando y buscando, resulta que en mayo de este año es cuando empiezan a guardarse todos estos datos míos. La clave está en una entrada de este blog titulada «COCINEROS» donde refería como había reformateado completamente mi teléfono abandonando el obsoleto paraguas de Samsung y optando por un software libre y genérico. Se conoce que no fui lo suficientemente cuidadoso y me dejé la pestañita famosa sin marcar o desmarcar, tanto monta.

Ahora viene lo bueno: ¿qué hacer? Volver a decir a san Google que no me vigile, pero… ¿me hará caso? ¿Me seguirá vigilando? Todo tiene su lado bueno y su lado malo. No me gusta sentirme «tan» vigilado, al menos sabiendo que lo hacen, pero por otro lado sería bueno si un día salgo solo a dar un paseo por el monte y me ocurre algo; preguntando al todopoderoso Google me podrán encontrar.




domingo, 1 de octubre de 2017

VERACIDAD



En la reunión bimestral, que no bimensual, que mantengo con mi grupo de cascarrabias suelen salir un montón de temas de conversación de lo más variado, por lo general siempre interesantes en los que las opiniones de unos y otros, muchas veces enconadas pero siempre respetuosas, aportan una mejora del conocimiento general. Uno de los temas que aparecieron esta semana versaba sobre la veracidad o falsedad de las noticias. En los tiempos actuales, en los que por la gran interconectividad que tenemos, las noticas circulan a una gran velocidad y muchas veces las hacemos nuestras y las rebotamos sin pararnos un poco a pensar y valorar su posible veracidad o falsedad.

El buen amigo Manolo sacó a colación un documento atribuido al alemán del III Reich Joseph Goebbels y por tanto con unos cuantos años de recorrido, que detallaba once principios a seguir en la construcción de propaganda para hacerla creíble aunque fuera falsa. Sin embargo, investigando un poco a instancias del propio Manolo, un profesor emérito de psicología de la Universidad de Yale, Leonard W. Doob, mencionó que eran 19 los principios en lugar de 11. Siempre es necesaria más investigación y no quedarse en la superficie.

Me parece un tema interesante y he echado un vistazo por ahí a ver que se cocía. A lo largo del año pasado, una de las más conocidas redes sociales, Facebook, publicaba otra serie de recomendaciones a tener muy presentes a la hora de identificar posibles noticias falsas y de esa forma evitar su propagación por las redes. En la prensa diaria de esta semana han aparecido anuncios de Facebook a página completa con estas recomendaciones.

Hay mucha información y de muy variados sitios sobre este asunto. Las búsquedas en internet pueden resultar interminables con opiniones y recomendaciones para todos los gustos. Una frase sencilla que puede contener la clave es la ofrecida por el profesor Jevin West que dice así: «I love to encourage our students to think more and share less», lo que traducido es «Me encanta animar a nuestros estudiantes a pensar más y compartir menos».

Esta semana, sin ir más lejos, en otra de las redes sociales, Twitter, el conocido escritor Arturo Pérez Reverte ha tenido que desmentir noticias publicadas atribuidas a él porque otro usuario con su misma foto y «casi» su mismo nombre le ha suplantado y se ha dedicado a sembrar cizaña en su nombre. Numerosos usuarios de twitter han dado absoluta credibilidad a los comunicados como si fueran del propio Arturo Pérez Reverte cuando en realidad no lo eran. Y no es la primera vez que aparecen textos escritos que también atribuyen de forma falsa la autoría a este escritor.

Como este blog me sirve a mí de documentación propia, a continuación reproduzco unas y otras, si bien hay que decir que las he encontrado por varios sitios y aunque en esencia coinciden, hay algunas diferencias que vienen a aseverar que las fuentes de donde bebemos la información no siempre son cien por cien fiables.

FACEBOOK – Consejos para identificar noticias falsas

No confíes en los titulares. A menudo las noticias falsas tienen titulares llamativos en mayúsculas con signos de exclamación. Si el titular contiene afirmaciones impactantes que resultan inverosímiles, lo más probable es que lo sean.
Examina la URL de cerca. Una URL falsa o que copia a una real puede indicar que se trata de una noticia falsa. Muchos de los sitios web de noticias falsas imitan fuentes de noticias auténticas haciendo pequeños cambios en la URL. Puedes ir al sitio web para comparar la URL con as fuentes oficiales.
Investiga la fuente. Asegúrate de que la historia provenga de una fuente de confianza, que cuente con una buena reputación por su veracidad. Si la historia procede de una organización desconocida, consulta la sección «Información» de su sitio web para conocer más detalles.
Fíjate en el formato. Muchos sitios de noticias falsas tienen faltas de ortografía o un diseño extraño. Si detectas cualquiera de estos indicios, lee con atención.
Presta atención a las fotos. Las noticias falsas suelen contener imágenes o vídeos manipulados. En ocasiones, la foto puede ser auténtica, pero haber sido sacada de contexto. Puedes hacer una búsqueda de la foto o imagen para verificar su procedencia.
Revisa las fechas. Las noticias falsas pueden tener una cronología sin sentido o incluir fechas que han sido alteradas.
Verifica los hechos. Verifica las fuentes del autor para confirmar que son exactas. Si no se aportan pruebas o se confía en expertos cuya identidad no se menciona, es posible que la noticia sea falsa.
Consulta otras noticias. Si ninguna otra fuente de noticias informa de la misma historia, es posible que sea falsa. Sin embargo, si varias de las fuentes en las que confías informan de ella, es más probable que sea cierta.
¿La historia es una broma? A veces es difícil diferenciar las noticias falsas del humor o la sátira. Comprueba si la fuente de la noticia es conocida por sus parodias, y si los detalles y el tono de la historia sugieren que esta se ha escrito en clave de humor.
Algunas historias son falsas de manera intencional. Mantén una actitud crítica cuando leas una historia y comparte solo las noticias que pienses que son creíbles.

GOEBBELS - Los once principios de la propaganda

Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.
Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.
Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: "Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad".
Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias.
Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente de que piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad.



domingo, 24 de septiembre de 2017

SPAM



No sé lo que le ocurrirá a otras personas, ya que depende mucho de la actividad que cada uno desarrolle en la red, pero el asunto del SPAM empieza a ser sino preocupante al menos cargante. Menos mal que hace años decidí abrirme una cuenta de correo secundaria que es la que facilito a los sitios en los que no tengo demasiado interés y además no son muy fiables. Con el tiempo esta dirección alternativa ha ido replicándose por la red de forma que recibo una montonera, a diario, de correos electrónicos no solicitados ni deseados que sobrecargan la red, mis comunicaciones y en los que tengo que emplear, repito lo de a diario, un precioso tiempo para su desecho.

Si se observa con detenimiento la imagen que acompaña al texto, se puede apreciar que todos esos correos son del día 20 de septiembre, esta misma semana, donde la cosa ya alcanzó cotas intratables. SPAM, vaya sorpresa, aparece en el DRAE, diccionario de la Lengua Española con el significado de «correo basura». La FUNDEU aclara además que también es «correo no deseado» y «se emplea para referirse a los mensajes de correo electrónico, generalmente publicitarios, que llegan a las bandejas de entrada mediante envíos masivos y sin haber sido solicitados».

A riesgo de estar equivocado y por experimentación en las propias carnes, he llegado a la conclusión de que es inútil tratar de acabar con estas prácticas. Si intentas anular el correo, siguiendo las algunas veces complicadas instrucciones para darlo de baja, lo más probable es que siga llegando además de perder un precioso tiempo. Una técnica que he intentado emplear es, cuando se trata de correos que llegan a mi correo «bueno», no tratar de darlos de baja sino de cambiarlos a mi correo «malo», pero en muchas ocasiones lo que se consigue es que sigan llegando a los dos.

Por todas estas consideraciones, lo único que se me ocurre es tratar de manejar la ingente marea de correos spam que me llegan de forma que pueda eliminarlos con cierta seguridad de no cargarme ninguno bueno, pues cabe la posibilidad de que por error algún correo que estás esperando sea colocado por alguna causa en la carpeta de spam, con lo que no es una buena práctica eliminar todos de golpe sin unas mínimas precauciones.

Muchos usuarios utilizan como correo principal servidores de Google (Gmail), o de Microsfot (Hotmail) u otros cada vez menos frecuentes como Yahoo, amén de correos propios de las operadoras de internet que nos hacen el servicio, tales como Timofónica, Guananoo o Yoyafone. Estas plataformas y otras existentes tienen sus propios detectores de correo basura porque al fin y al cabo son ellas los que los reciben en primera instancia y pueden detectar su similaridad o parecido entre ellos de forma que se active la sospecha. En mi caso, el correo principal o «bueno» y el secundario o «malo» son de Google, el conocido Gmail, y la carpeta de spam es engrosada a diario de forma automática como puede verse en la imagen adjunta.

Con ello, mi primer punto de control lo realizo en el teléfono inteligente, donde tengo registradas las dos cuentas. Reviso a diario el apartado de spam, que en mi caso y supongo que será general suele funcionar de forma bastante acertada, y pulso el botón de «vaciar spam ahora» con lo que consigo una limpieza efectiva y rápida. Es evidente que tendremos que tener cuidado y decidir si asumimos la recepción con nuestros datos móviles o solamente cuando estemos en una wifi personal o privada, ya que el consumo con tanta «guarrería» puede ser alto.

Pero los «enviadores» de propaganda se las saben todas y tienen verdaderos robots especializados en mandar correos diferenciados que se salten los filtros de detección de las compañías, con lo cual algunos acabarán llegando a nuestra bandeja de entrada. Mi segundo punto de control es el ordenador, donde utilizo el gestor de correo Outlook, que me permite programar el que solo me lleguen a la bandeja buena de entrada correos enviados por remitentes que figuren en mi lista de contactos. Los no detectados caerán en una bandeja especial de «Correo no deseado» que habrá que revisar para tomar decisiones en cuanto a intentar darse de baja, cambiar a la dirección «mala» o simplemente eliminar.

Los usuarios del correo electrónico tienen en general poco cuidado con el uso de las direcciones de correo. Un ejemplo: me adscribo a un club presencial de papiroflexia, facilito mi correo electrónico y mi teléfono móvil y al coordinador del grupo no se le ocurre otra cosa que mandar un correo de bienvenida a todos con las direcciones a la vista ─sin emplear por tanto el campo CCOO-con copia oculta─ y crear un grupo de wasap con los teléfonos de todos. ¡Hala! Ya tiene todo el mundo mi correo y mi teléfono cuando yo no he autorizado ni quiero que se publicite de esta manera.

Como antaño había empresas que se dedicaban a coleccionar direcciones postales para ofrecer servicios de impresión de etiquetas para envíos por correo ordinario de propaganda, hogaño supongo que habrá otras empresas que se dediquen a coleccionar correos electrónicos con los mismos propósitos. Pero la diferencia es enorme: los envíos postales costaban dinero en preparación, materiales y sellos mientras que los envíos electrónicos son gratis. ¿Será esta la clave? ¿Se seguirían enviando miles de correos electrónicos de este tipo si tuvieran un coste para el emisor?

Cuando terminaba de escribir estas líneas he echado un vistazo al asunto en mi teléfono. 77 correos en spam en las últimas 24 horas, todos ellos no solicitados ni deseados. No alcanzo a atisbar dónde puede estar la solución a este asunto, pero de seguir a este ritmo conseguiremos que se colapse el sistema.





domingo, 17 de septiembre de 2017

DISCRIMINACIÓN



Discriminar —dar trato desigual a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo, etc. — es una acción que está como nunca a la orden del día, que ejecutamos unos y otros casi sin darnos cuenta y que en muchas ocasiones está falta de una reflexión previa mínima antes de pasar a la acción. El diccionario utiliza el vocablo «etc» para dejar abiertos los motivos. Un motivo que falta explícitamente y que yo me atrevo a añadir es precisamente el de la edad.

Cuando yo cursaba en los años setenta del siglo pasado mis estudios de C.O.U., veía venir que me sería imposible dadas mis condiciones familiares el estudiar una carrera universitaria. Me hubiera gustado hacer arquitectura pero fue imposible. Por ello y de forma simultánea a mi asistencia al instituto y a mi laborar como administrativo en una empresa de construcción, comencé a prepararme las oposiciones a banca, con la intención de obtener unos ingresos que me permitieran ayudar a la familia y quizá estudiar por las tardes, dado que el horario de trabajo finalizaba en aquella época a las tres de la tarde. Cercana ya la finalización del curso, me presenté y aprobé dos oposiciones concretamente a Banesto y a la por entonces Caja de Ahorros de Madrid y Monte de Piedad de Madrid.

Ahora, además de los filtros, discriminaciones, que suponen los curriculum vitae y los fisgoneos a los que las empresas someten a los candidatos en las redes sociales, está la siempre presente entrevista, que no es sino una forma de quedarse con el último as en la manga para poder discriminar sin hechos medibles a un determinado candidato y sacarle de un plumazo de su concurso. La discriminación será ejercida por el entrevistador que podrá ser objetivo y legal en sus pesquisas o simplemente seguir las instrucciones, por lo general ocultas, dadas desde más arriba en el sentido de favorecer a un determinado candidato o eliminar a otros.

Volviendo a mis oposiciones a banca, nada de esto estaba presente. Hacías tu examen, sacabas tu puntuación y entrabas o no entrabas a trabajar. Nada de entrevistas, edades, sexos, etc. etc. Bueno, sí había una discriminación por edad, si es que queremos rizar el rizo, y era por la mínima, dieciséis años, pero que realmente no venía impuesta por las empresas sino por la edad mínima que se requería para poder trabajar en aquellos años, al menos de forma oficial. Recuerdo un amigo, Tomás, camarero toda su vida y cansado de los horarios del sector de la restauración, preparó y consiguió por oposición un puesto de administrativo de caja a sus cincuenta y tres años. Ahora las personas de más de cincuenta años están prácticamente excluidas del mundo laboral o tienen unas dificultades enormes para acceder a un puesto de trabajo. La edad discrimina, vaya que discrimina.

Hay otros tipos de discriminación por edad que serían muy discutibles, como por ejemplo el abono joven de transporte de la comunidad de Madrid, cuyo tope está establecido en los veintiséis años. Con esa edad hace unos cuantos años se era mayor y ahora se sigue siendo joven hasta los veintiocho o los treinta si atendemos a asuntos como la independencia de los padres o la inserción en el mundo laboral. ¿Por qué el tope en 26 y no en 24 o 28? ¿Cómo se decide?

Pero voy llegando a donde quiero llegar. No hay cosa peor que te cambien las reglas del juego cuando este ya ha empezado y lleva un tiempo transcurriendo. La Comunidad de Madrid oferta unos cursos de formación muy especiales para desempleados, con una duración de dos años, destinados a formar personal especializado en mantenimiento de máquinas tractoras de ferrocarril, que incluye trenes, metro o similares. Una formación muy dura y muy especializada, que requiere prácticamente dedicación a tiempo completo durante dos años, el primero de formación teórica y el segundo de prácticas en las empresas con las que tiene contrato el instituto o escuela que se encarga de la formación. Un máximo de treinta alumnos conforman la promoción de cada año, de los cuales alguno se queda por el camino, que no es precisamente un camino de rosas.

Es, o era, importante el número de orden que se obtenía en la promoción en los estudios del primer año a la hora de tener preferencias en la elección de las empresas en las que realizar las prácticas el segundo año. Como cualquier lector avispado se podrá figurar, pocas empresas hay que se dediquen a estos asuntos de mantenimiento de máquinas de tren, siendo una de ellas la estatal RENFE. En general, los alumnos se esfuerzan en sus estudios para sacar la mayor nota posible de forma que se pueda optar a las plazas ofertadas por esta empresa antes que las de otras empresas digamos «más» privadas, que en muchos casos son contratas para la propia RENFE, pero que no son lo mismo a la hora de optar en el futuro por un puesto de trabajo en cuanto a su seguridad y sus condiciones laborales.

Pues bien… discriminación. Los alumnos de la promoción del año pasado estaban esperando este comienzo de curso para elegir su destino de prácticas, cuando de una forma sorpresiva y a última hora, la empresa estatal ha comunicado que solo admitiría en prácticas a alumnos con una edad tope de 28 años. ¿Por qué este tope? ¿Qué sentido tiene? ¿Por qué no 30, 35 o mejor ningún tope? ¿Si esto lo hace una empresa estatal… que no harán las privadas? En la promoción, seis alumnos se han quedado por encima de esta edad fijada a última hora y tendrán que renunciar, si es que estaban pensando en ello, a realizar sus prácticas en RENFE. Esperemos que le busquen acomodo en otras empresas donde no se hayan cambiado las reglas del juego a última hora.


domingo, 10 de septiembre de 2017

RECARGA





La fotografía que ilustra esta entrada es un remedo de la que originalmente llamó mi atención y que no tomé en un primer momento. Al volver, la situación había cambiado y ya no era posible. Ocurrió durante mi reciente viaje a EE.UU, hace unos meses, cuando iba a visitar a unos familiares en una urbanización en las afueras de Orlando, en el Estado de Florida. Bien es verdad que era una urbanización cerrada y particular, pero el hecho es casi el mismo. De un balcón en una primera planta salía un cable que estaba conectado a un vehículo aparcado en la calle, en la misma línea del balcón si bien un poco retirado por los jardines. Hay que reconocer que no era lugar de paso, no había aceras y por tanto no había peligro alguno de que nadie se enredara con el cable.

Como se habrá podido figurar el coche era eléctrico, cien por cien eléctrico, concretamente uno de la marca Tesla que están tan de moda ahora llamando la atención. La urbanización no disponía de garajes particulares, estando los coches de todos los residentes aparcados en la calle.

La historia de los coches que utilizan derivados del petróleo como combustible es ya bastante larga y estable. Si mi memoria no me traiciona, allá por el año 1973 del siglo pasado tuvo lugar la primera gran crisis del petróleo, en la que los precios se dispararon y ya se vio que la dependencia de la sociedad de las gasolinas y los gasóleos era enorme al estar basada su economía en estas fuentes de energía y por ello con una total dependencia de los países productores de petróleo que podían abrir o cerrar el grifo a su antojo comprometiendo los desarrollos y la vida de la llamada sociedad occidental.

Desde entonces han pasado casi cincuenta años y prácticamente todo sigue igual en lo que se refiere al parque de automoción. Se supone que durante todos estos años se debería de haber buscado una alternativa, o varias, que permitieran a los vehículos y a la industria independizarse de esta fuente de energía, que por otra parte es finita además de altamente contaminante por generar gases de combustión que afectan seriamente a la atmósfera y a su capa de ozono. Pero flotaba en el ambiente que las poderosas empresas que rodeaban el mundo de los combustibles hacían lo posible y lo imposible para frenar cualquier tipo de investigación en la búsqueda de una alternativa. Era cuando menos extraño que las casas fabricantes de automóviles no estuvieran investigando seriamente durante todos estos años para posibilitar el movimiento de sus vehículos con otra fuente de energía.

Sin embargo, en los últimos años parce que la tendencia ha dado un giro brusco y las empresas automovilistas se han puesto las pilas y se han subido al carro del cambio para poner en el mercado vehículos híbridos o puramente eléctricos. En estos momentos, septiembre de 2017, los precios son todavía algo elevados, pero esto es ley de vida para las innovaciones, que con el paso del tiempo se generalizan llegando a más compradores y abaratando consecuentemente los precios. Los precios de los coches son muy variables pero en la actualidad podemos encontrar un coche de tipo medio de gasolina o diésel en unos quince mil euros. En el mercado hay algunos vehículos de estos mismos tipos medios y puramente eléctricos en veintidós mil euros y con autonomías que rondan los trescientos cincuenta kilómetros por carga. La diferencia no es mucha si se tiene en cuenta que su utilización no va a generar los mismos gastos al no tener que visitar la gasolinera.

Ahora bien, hay voces que llevan varios años abogando por otro tipo de combustibles entre los que podemos citar el gas o el hidrógeno. El gas tiene parecidos inconvenientes a los combustibles fósiles mientras que el hidrógeno sería un tipo de energía con muchas ventajas en su uso diario. No parece que la investigación vaya por ahí, especialmente por los problemas de almacenaje y distribución. Propuestas interesantes en este sentido hay muchas y alguna puede leerse en el muy recomendable libro de Jeremy Rifkin titulado «La economía del hidrógeno» del cual puede leerse una reseña en el blog amigo de A leer que son dos días haciendo clic en este enlace. La energía eléctrica es limpia, pero no lo es tanto su producción, especialmente si para generarla se emplean a su vez combustibles fósiles como el carbón, derivados del petróleo o energía atómica ya que por el momento procedimientos limpios como los hidráulicos o por medio del viento o el sol están por desarrollar para poder cubrir la creciente demanda.

Supongamos que el coche eléctrico se generaliza en los próximos años. El problema diario sería la recarga del mismo. Como se puede ver al salir a la calle, miles de coches están aparcados diariamente en las calles y no siempre debajo de la ventana o balcón de su propietario. ¿Nos imaginamos una maraña de cables saliendo por las ventanas hasta alcanzar los vehículos? Solo aquellos que dispongan de garaje propio por vivir en una casa individual o adosada no tendrán problema en este asunto. Pero el resto de los mortales, incluso aquellos que dispongan de garajes comunitarios en sus viviendas tendrán un problema a la hora de recargar sus vehículos en sus domicilios, pues las comunidades no creo que estén dispuestas a asumir el incremento en el gasto por estas recargas personales. 

La alternativa será la recarga en puntos públicos del tipo de las gasolineras actuales, pero eso llevaría un tiempo que por el momento supera los treinta minutos, perfectamente asumible en un desplazamiento largo pero no en el trasiego diario. Si nos compramos un vehículo eléctrico… ¿cómo solucionamos el asunto de las recargas?



domingo, 3 de septiembre de 2017

INCLUSIVE



Consultado en el diccionario, el término inclusive significa «incluyendo el último objeto nombrado».

Hace ahora justamente un año, en la entrada de este blog titulada «HASTA» dejaba constancia de un problema que había tenido por culpa de una errónea interpretación semántica por mi parte del vocablo «hasta». Hice algunas consultas a mis amistades mediante el correo electrónico para recabar su opinión sobre su significado y concretamente que entendían ellos en la frase «Válido hasta el 31/07», en el sentido de si el día indicado estaba incluido o por el contrario no lo estaba.

Selecciono una de las respuestas que obtuve en su día de mi buen amigo Máximo: «Se suele poner "inclusive" para evitar problemas. Como no pone nada, entiendo que NO está incluido el día en cuestión». Después de aquello, lo que quedó claro es que era conveniente añadir los términos «incluido» o «excluido» de forma que quedara claro al lector y no hubiera dudas.

Como estamos hablando de compañías telefónicas, por mi indebida interpretación de esa letanía, perdí 5 Gb de mi bono de datos que iba reservando para utilizar el último día, cuando ya no tuviera más remedio. Me quedó claro que no era pertinente hacer una reclamación, pero lo que si hice fue una sugerencia a la empresa en el sentido que hemos comentado, es decir, que clarificaran el mensaje. No parecía en aquel entonces que hubieran sido receptivos a mis indicaciones.

Ha pasado un año, hemos vuelto al verano y mi estancia fuera de mi domicilio me lleva a entrar de nuevo en la contratación de bonos de datos para poder tener conectados mis dispositivos y los de mi familia desde la casa donde pasamos las vacaciones. La solución es buena, la velocidad, ahora en modo 4G, es más que suficiente y lo que más duele es que teniendo pagado el servicio de conexión a internet durante todo el año en mi domicilio habitual, no haya alguna forma o mecanismo de conectividad adicional para «llevárselo» en los desplazamientos sin quitarlo de la casa, ya que uno tiene hijos mayores que vacacionan en diferentes épocas y siguen necesitando disponer en casa de acceso a la red.

Como se puede ver en la imagen y para mi gran sorpresa, porque era un tema olvidado, al contratar los bonos este año y acceder a la aplicación móvil para ir controlando el gasto, me encuentro con la sorpresa de que el mensaje ha cambiado. El antiguo «Válido hasta el 31/07» ha sido sustituido en la actualidad por «Válido hasta el 31/07 incluido». La adición del término «incluido» deja claro y sin posibilidad de dudas que dispondremos del servicio el día indicado.

Igual que estamos muy listos y activos para elevar nuestras quejas a los cuatro vientos cuando nos sucede alguna peripecia, hay que estarlo para reconocer y agradecer que nuestras sugerencias sean escuchadas. Por ello incluyo está entrada en el blog y actualizo la pasada (maravillas de los textos digitales) para indicar que la duda que dejaba en el aire sobre si atenderían o no mi sugerencia ha quedado felizmente solventada. Al César lo que el del César…




domingo, 27 de agosto de 2017

DOCUMENTACIÓN



En la entrada «PISHING» registrada en este blog hace la friolera de tres años, parece que fue ayer, hacía comentarios sobre diferentes formas de engaño que se abrían paso en la red y en las que incluso poniendo mucho cuidado podíamos caer, pues los amigos de lo ajeno dedican las veinticuatro horas del día a darle al magín e inventar nuevas formas de confundir al incauto internauta.

Una de las frases del citado texto decía: «Nada de dejar fuera del alcance de nuestra vista nuestras tarjetas de crédito o nuestras tarjetas de identificación personal tales como el DNI en ningún momento, ni siquiera en las recepciones de los hoteles; podemos ser previsores y llevar una fotocopia como la de la imagen, mejor en blanco y negro, en la que habremos sobreimpreso una marca de agua indicando el propósito o el nombre del establecimiento, de forma que no pueda ser usada de forma posterior en alguna acción malintencionada.»

Hay un dicho popular que dice «por la boca muere el pez», un refrán marinero se refiere a las personas que dicen las cosas sin pensar, que hablan de la manera exagerada y atolondrada. Esta semana me ha ocurrido, ¡Quién lo iba a pensar!

A primeros de mes nos enteramos que relativamente cerca de donde nos encontramos pasando unas vacaciones se había programado un concierto de harpa del concertista Javier Sainz del que ya hemos hablado en la entrada titulada «HARPA», en cuyo párrafo final daba información. Nos gustó tanto esta música que decidimos hacer una escapada para disfrutar de nuevo de un concierto que se celebraría en el marco de una iglesia románica, lo que prometía un añadido muy sugestivo.

Aunque la distancia, alrededor de cien kilómetros y con autovía no era excesiva para volver a nuestra residencia tras el concierto, decidimos hacer noche en la zona y así poder admirar las bellas iglesias románicas que se encuentran diseminadas por el entorno. Para que todo fuera más rural, decidimos contratar un hotel rural en el que pasar la noche. Al ser una actividad no prevista, no disponía en mi cartera de una fotocopia del DNI, no teniendo tampoco a mano una impresora donde procurármela. Podría haber ido a alguna tienda a hacer la fotocopia pero…

Llegamos alrededor de las cinco de la tarde al establecimiento rural. No había nadie por allí salvo un jardinero que estaba regando unas plantas en la entrada y que nos informó que no estaba la dueña y que él no sabía nada de los asuntos del alojamiento. Procedimos a llamar al teléfono móvil que nos facilitó y una voz al otro lado nos dijo que lo sentía, que llegaría sobre las seis de la tarde para darnos el alojamiento. Decidimos dar un paseo por los alrededores visitando un par de iglesias que teníamos previstas para el día siguiente.

Cuando volvimos a la hora indicada, seis de la tarde, no había llegado aún. Tras unos quince minutos apareció por allí pero nos pidió de nuevo disculpas al no tener la habitación preparada, por lo que tuvimos que esperar una media hora más. Un poco desastre el asunto. Al final nos acompañó al pequeño apartamento que tengo que decir estaba limpio, bien equipado y decorado con un gusto exquisito. Cuando ya nos dejaba allí, me pidió el DNI, «para los asuntos legales y la comunicación a la Guardia Civil, ya sabe…», como es preceptivo en los alojamientos. Se lo entregué y recuerdo como se lo metió en el bolsillo de la camisa.

La estancia fue placentera pero al día siguiente, al dejar la habitación para emprender la marcha, nos sorprendió: «Vais a decir que soy un desastre, pero tengo que daros una mala noticia: he extraviado el DNI, no sé dónde lo he puesto, pero aparecerá, no os preocupéis, seguro que aparecerá».

Cuando a mí me dicen que no me preocupe, se me encienden todas las alarmas, vamos, que me preocupo de verdad. Quedó en buscarlo  con ahínco y me aseguró que me tendría puntualmente informado por teléfono tanto si aparecía como si no. Visto el nivel de desorden que había mostrado en todas sus actuaciones, yo di prácticamente el documento por perdido. Han transcurrido cinco días y no me ha llamado ni espero que lo haga. He intentado yo a lo largo de toda la mañana del viernes contactar con ella, pero el teléfono está apagado o fuera de cobertura. Es un asunto delicado, pero espero que si aparece en algún momento me avisen o cuando menos lo destruyan y no sea empleado en ninguna actividad ilícita.

No es que me haga falta el DNI para nada, pero es un documento que no se puede estar sin él, y mucho menos de vacaciones, porque nunca se sabe cuándo puede ocurrir cualquier eventualidad. Y además, lo suyo es presentar la correspondiente denuncia para que quede constancia de que el documento no está en tu poder y de esa forma quedarte a cubierto de cualquier eventualidad que pudiera ocurrir, especialmente si alguien intenta hacer un uso fraudulento. Cuando me presenté ante la policía para realizar la correspondiente denuncia, anidó por mi cabeza en un momento la posibilidad de denunciarlo como robo indicando las circunstancias que he relatado, pero al final me pareció demasiado fuerte y lo dejé en una simple pérdida como si hubiera tenido lugar por un descuido mío. Como dice mi buen amigo Manolo, «y luego dicen que no soy un bendito». Y para que no conste como un olvido, no dejo constancia en claro de los datos del alojamiento, para no enturbiarles más en su desorganización. Eso sí, les mandaré un correo electrónico con un enlace a esta entrada a ver si despierto en ellos la necesidad de organizarse un poco.

Ahora vienen todos los trámites, hacerse la foto, pedir hora y acercarse a una oficina del DNI para obtener un duplicado. Si al menos se considerase como una renovación, se habría ampliado el número de años hasta su caducidad, pero no, ya me he enterado que la fecha de caducidad y todos los datos serán los mismos que tuviera el documento extraviado. A partir de hoy llevaré siempre una fotocopia del DNI en la cartera, pues nunca se sabe cuándo se puede necesitar.