Buscar este blog

sábado, 24 de mayo de 2014

BUZONEO



En estos últimos días se ha registrado en el buzón de nuestra casa familiar una actividad inusual. Normalmente crecen allí las telarañas, por varias razones: nos suscribimos generalmente a las opciones electrónicas de documentación de las diferentes empresas con las que interaccionamos, procuramos evitar toda la correspondencia posible y disponemos de un apartado de correos para dirigir allí lo que nos interesa o es imposible evitar. Así pues, los envíos que finalmente acaban en el buzón instalado en nuestro portal son anecdóticos y tienen lugar de Pascuas a Ramos.

Hace años, el envío masivo de propaganda en papel por parte de las empresas para intentar venderte algo o colocarte un seguro era agobiante. Había un tráfico de direcciones que se pasaban entre unas y otras y todo un mundo complejo para inundar de propaganda los buzones con unos diseños de lo más sugerentes y personalizados. Ante las protestas generalizadas contra estas prácticas, la puesta en vigor de leyes que protegían los datos personales y el convencimiento de que este sistema no era ni lógico ni rentable, estos sistemas de propaganda postal cayeron de forma radical hasta desaparecer. Lo que queda, residual, son los folletos de las grandes superficies que ya no van personalmente dirigidos y que suelen acabar en un buzón general de anuncios que cada vez más las casas instalan en el exterior.

Pero estamos de elecciones al Parlamento Europeo, que se celebran mañana. Con este motivo y al ser tres las personas en edad electoral que residimos en este domicilio, hemos recibido trece sobres. Parece que deberían de haber sido quince, pero hay un matiz curioso, que luego explicaré, para que hayan sido solamente trece. El buzón debe estar cansado ante tanto trabajo en un espacio tan corto de tiempo y seguramente no comprenderá lo que está pasando. Cinco de los partidos políticos que concurren han tenido la capacidad de enviarnos sus propuestas para convencernos, de forma postal y a la antigua usanza. Hay que mencionar que de los cinco, cuatro han conseguido la dirección completa, con nombre y todo, que viene impreso bien en el exterior del sobre o en las hojas interiores, utilizando en este caso el sistema de ventana transparente. Uno de los envíos tiene como destinataria la vivienda, por lo que en lugar de un nombre lo que figura es «Electores residentes en». Debe ser que esta formación ha optado por ahorrar costes o no ha tenido el suficiente peso o capacidad para obtener y manejar datos personalizados.

Ninguno de los sobres tiene sello, figurando en todos ellos aquello de «FRANQUEO PAGADO». Resulta también curioso el hecho de que en tres de los cinco envíos figura el partido remitente en el exterior del sobre: UPyD, Izquierda Unida-Los Verdes y Socialistas-PSOE, mientras que en los otros dos no hay ninguna señal externa que identifique al remitente: ¿será para evitar que vayan directamente a la basura? Una vez abiertos, en su interior se constata que proceden del PP y de… que curioso, Izquierda Unida-Los Verdes en una segunda modalidad y con otro mensaje.

Supongo que las personas e imprentas que hayan intervenido en el proceso de preparar todos estos envíos masivos habrán estado contentas por disponer de un trabajo y unos ingresos en estos tiempos que corren. No creo que los carteros de correos hayan hecho otra cosa que sufrir este aluvión de trabajo sin ningún tipo de compensación económica. Y el resto de ciudadanos nos preguntaremos muchas cosas, tales como quién paga el coste de todo esto, que no ha debido de ser pequeño. Se sabe que los gastos de las campañas pueden ser sufragados en parte por las subvenciones obtenidas en función de los elegidos, pero no siempre llegan a cubrir las deudas. Dejémoslo aquí.

Lo que me resulta más curioso es que los partidos políticos dispongan de direcciones personalizadas y completas de forma masiva. ¿Dónde y de qué forma la obtienen? Tengo mis ideas sobre ello que no quiero exponer aquí, pero espero que sea por medios transparentes y legales y supongo, aunque es mucho suponer, que seguirán y cumplirán todas las disposiciones oficiales derivadas de la «Ley Orgánica de Protección de datos de carácter personal-LOPD» y especialmente en cuanto a la conservación de esos datos personales en sus ficheros.

Por lo menos en la familia tendremos la precaución de acumular toda esta cantidad ingente de papeles, que en mi caso personal ni siquiera he abierto ni leído, para llevarlos al reciclaje. Entiendo que en el colegio electoral dispondrán de sobres y papeletas de voto de todas las formaciones que concurren a las elecciones, no solo de estas cuatro tan pudientes que también nos las mandan a casa.

¿Para cuándo el voto por internet? Hace ya tiempo que existen los certificados digitales…